Historia

Sintra

Património Mundial de la Unesco

La presencia humana en Sintra comienza hace miles de años.
 
Por diferentes motivos conjugados de entre los cuales se destaca su peculiar clima proporcionado por el macizo orográfico que constituye la Sierra de Sintra.
 
La fertilidad de sus tierras asi como la relativa proximidad al estuario del rio Tajo sin olvidar la influencia de la presencia de la vieja Olissipo de probable fundación Tartésica durante la primeira mitad del 1ºmilenio a.C. a la actual Lisboa. Los mas ancestrales testimonios de la ocupación humana en Sinta se localizan en una cumbre de la vertiente norte de la Sierra de Sintra –se trata de la ocupación Epipaleolitica de la Peña Verde donde fueron recogidos abundantes utensilios de tipo microlaminar. Se encuentran testimonios de una ocupación antigua del Neolítico en S. Pedro de Canaferrim, junto a la capilla del Castillo de los Moros.
 
Dominio Musulmán – En los primeros textos que tratan explícitamente del pueblo de Sintra (a Xintara Árabe) los autores Greco-romanos solo se refieren a su respectiva sierra. Más tarde, en el siglo X, Sintra se nos presenta ahora, según una descripción del geógrafo Albacr y transcrita por Al-Munim Al-Miari, como una de las villa que dependen de Lisboa en Al-andalus, en las proximidades del mar. Otros textos coetáneos la señalan como el centro urbano mas importante después de Lisboa en este territorio. El Rey de León, Alfonso VI después de la caída del Califato de Córdoba en 1031 y de una coyuntura de inestabilidad interna entre las distintas Taifas Musulmanas de la península pero, sobretodo despues de la decisión del Rey de Badajoz, Al Mutawakkil, de colocarse bajo su protección de cara a la amenaza almoravida; Alfonso VI acabó por tomar posesión de las ciudades de Lisboa, Santarém y Castillo de Sintra entre el 30 de abril y principios de mayo de 1093. Sintra sería de nuevo ocupada por los moros y solo despues de la conquista de Lisboa en octubre de 1147, por D. Alfonso Henriques auxiliado por los Cruzados que Sintra – cuya protección del Castillo se entrega al Rey en noviembre – se integra definitivamente al espacio cristiano, en el contexto de la conquista de otras ciudades : Almada y Palmela.

Después de la toma de posesión del castillo, D. Alfonso Henriques funda allí la Iglesia de S. Pedro de Canaferrim. El 9 de Enero de 1154 D. Alfonso Henriques otorga la carta foral al pueblo de Sintra con sus respectivas regalías durante el 3º cuarto del siglo XVIII y prácticamente todo el siglo XIX el espíritu romántico de los turistas estranjeros y de la aristocracia portuguesa redescubrem la magia de Sintra y de sus lugares, pero sobretodo el exotismo de su paisaje y de su clima.
 
En Santa Eufemia surge un habitat de la Edad del Hierro, en el cual se funden elementos de características indígenas y otras de inequívoco orígen del mediterráneo (principalmente Púnico) remontando al siglo IV a.c. Durante los tiempos romanos toda la región de Sintra se incluye en el vasto territorio de la civitas Olisiponense, cuyo César cerca del 49 a.c. o mas probablemente Octaviano, cerca del 30 a.c. concede el envidiable estatuto de Municipum Civium Romanorum.
Todo indica que exitía un poblado localizado al sudeste de la Sierra de Sintra y que habría sido habitado desde los siglos II/I a.c. a V d.c. Una calle uniría este aglomerado a la zona rural localizada al sudeste de la Sierra y muy probablemente entroncaría allí con la carretera de Olisipo. Conforme a la costumbre romana de colocar tumbas a lo largo de las calles y a la salida de los habitats también aqui se detectaron vestígios lapidarios pertenecientes a monumentos funerarios, los cuales datan, de un modo general, del siglo II d.c.
 
En el verano de 1787, William Beckford, huesped del 5º Marqués de Marialva, Caballerizo Mayor del Reino, residente en su propriedad de Seteais y es aqui que la todavía Princesa D. Carlota Joaquina, mujer del regente D. João, compra a principios del siglo XIX, la hacienday el palacio de Ramalhão, entre 1791 y 1793. Gerard Devisme construye en su extensa propiedad, la Quinta de Monserrate el palacete neo-gótico cuyo diseño – se cree del arquitecto Inglés – pero aun no ha sido atribuido con seguridad. Beckford, que permanecerá en Sintra alquila la propriedad de Devisme en 1794. Y una vez mas el exotismo de este paisaje envuelto en niebla una buena parte del año lo que atrae a otro Inglés, Francis Cook – el segundo inquilino de monserrate despues de Beckford y a expensas del cual se construye el pavellón de gusto oriental que hoy conocemos -, Comienza asi una serie de magnates extranjeros que por aqui se van fijando en palacios, palacetes y chalets que hacen construir o que reconstruyen a medida de las potencialidades de este particular medio natural.
 
La gran inversión turística de este siglo (XIX) en Sintra fue sin duda el Palácio de Pena, obra marcante del romanticismo portugués, iniciativa del rey consorte D. Fernando II, marido de la reina D.Maria II (1834-1853), un alemán de la casa de Saxe Gobourg- Gotha. El palacio, construido sobre lo que quedaba del viejo monasterio Jerónimo del siglo XVI – pero conservando las partes fundamentales ( la iglesia, el Claustro, algunas dependencias) – es de una arquitectura ecléctica única que no tuvo continuidad nen el arte portugués. Proyecto del Barón de Eschwege y del própio D. Fernando II, sustituyó al palacio de la villa como estancia de veraneo de la corte. Despues de Sintra, en los meses de setiembre y octubre es en Cascais donde la corte de D. Luis I (1861-1889) y de D.Carlos I(1889-1908) termina el veraneo.
 
Durante la 1ª mitad del siglo XX se fundan en Sintra instituciones con la vocación especial del estudio y protección de su vasto património artístico de los que hay que destacar, en los años veinte, el instituto histórico de Sintra, bajo la protacción de Alfonso de Ornelas. Los estudios arqueológicos tuvieron en este período, un desarrollo considerable. En 1917, Félix Alves Pereira redescubrió el poblado Neolítico de Santa Eufémia, y la primeira noticia sobre el monumento Pré-Histórico de la Playa de las Manzanas (Praia das Maçãs) data de 1929.
 
Gracias al plan De Groer que data de 1949 y que fue elaborado para defender el pueblo y sus alrededores inmediatos de posibles agresiones urbanísticas, fue felizmente respetado y contribuyó de forma decisiva, para que Sintra y su Sierra sean hoy prácticamente lo que fueron en el siglo XIX.
 
Herencia Histórica, antropológica y ambiental de raices milenarias. Sintra es hoy un de referencia como paisaje cultural afirmado como património en el que se identifican hoy igual que en el pasado nacionales y extranjeros.